Siempre me ha gustado la música de cantautor,
(música llamada “de protesta”) cuando se puso de moda los Beatles y los Rolling
Stones yo escuchaba Atahualpa Yupanqui, Cafrune, José Larralde, Paco Ibáñez, Manuel
Gerena, José Menese, Quilapayun, Víctor Jara, Silvio Rodríguez, Raimon etc.
Pasaron los años y en una ocasión paseando por la
calle Pelayo entré en una casa de discos; estuve ojeando las ofertas y encontré
CD’s de cantautores, entre ellos Ovidi Monllort, un artista que yo no conocía
demasiado, sabía de la canción “la fera ferotge” (que MªAngeles cantaba a
nuestros hijos cuando eran pequeños), también conocía la faceta de actor, películas
como “Furtivos” “la Ciutat Cremada” etc. : Fui ojeando los CD’s y me fueron
interesando los títulos, hablaban de Fábricas, de Escuelas, de luchas, etc.,
compré varios por 500 ptas. cada uno. Una vez en casa los ponía y fui escuchando
un repertorio de canciones que anteriormente y por falta de información me eran
desconocidas, me introdujo en la poesía de Vicent Estellés, cuyas letras igual
que las de Ovidi me siguen emocionando.
Había descubierto otro cantante afín a mis ideas y
pensamientos, lástima que ya no ejercía… en 1995, como él decía… había marchado
“de vacanses”. Pero habían quedado sus canciones, canciones que se oían por
toda la casa. Mientras tanto mi hijo se las iba haciendo suyas.
Por esa época (1996) mi hijo tenía 14 años y hacía
tiempo que se movía por el barrio de Gracia, tenía amigos y conocidos en L´Assemblea
de Joves de Gracia –L´AJG- recuerdo la ocupación y desalojo de “Can Cacao” en
la calle Torret de L´olla, también en 1998 el “Casal Popular” de la calle Verdi
nº165. Más tarde alquilaron un local en la calle Virtut, se le puso por nombre “La
Barraqueta”, aquí, como en las anteriores estuve ayudando en lo que buenamente
podía, yo era “el abuelo”, un abuelo que siempre se ha sentido bien con los
jóvenes, en este momento estos jóvenes pasan de los 35 años y tal vez se
acordaran y sabrán de lo que estoy hablando.
Durante esa época, mi hijo participaba en las
fiestas y realizó unos cuantos recitales, canciones propias y difundiendo entre
sus amigos y conocidos las canciones de Ovidi Montllor (que prácticamente
ninguno conocía). Creo que sería honrado reconocerlo.
Habían pasado cinco años y la mayoría de jóvenes, del
barrio de Gracia y Guinardó, digamos… comprometidos con crear un mundo nuevo (
un “món preciós” como decía Ovidi) y pueblos como Vilafranca del Penedés y poco a poco el resto
de Catalunya sabían quién era Ovidi Monllor, era algo normalizado, asociado a
la defensa de “la terreta” el idioma y la libertad.
Llegó el año 2001 y se ocupó un local en la calle
María nº3, “alguien” sugirió el nombre… y se convirtió en el “Casal Popular
Ovidi Montllor”.
Poco duró el Casal Ovidi Montllor, salió alguna
referencia en los diarios, en especial una crónica de Quim Aranda en el diari Avui (14/8/2001) hablaba del local que había
sido una carpintería donde había trabajado su padre, emigrante andaluz
(carpintero y andaluz, como el mío) eran letras amigas. Han pasado 17 años
(2018) y el local sigue vacio.
En -Grácia Viva- hay una referencia que entre otras cosas dice.
… Aquest local s´anomena Casal Ovidi Montllor, llavors
gairabé ningú coneixia l’Ovidi, i encara menys el reivindicava.
Me atrevería a decir, y siendo honrados… ¡qué tal
como dice el escrito! ¡ni ellos mismos lo conocían!.
Pero mi actitud en escribir estas letras es también
exponer que siempre hay una persona detrás de cualquier acontecimiento y justo
es reconocerlo y mucho más si es alguien allegado a uno… y mucho más, después
de lo que ahora explicaré.
Una vez que Ovidi era conocido por grupos “digamos
afines”, alguien, compañero de mi hijo con afán de protagonismo, junto con
otros amigos organizó un homenaje en el Centre
Artesà Tradicionàrius en el barrio de Gracia. Cuando ya todo era inminente,
se enteró mi hijo y le comentó al “compañero” ¿habéis organizado un homenaje a
Ovidi Montllor, y no me habéis dicho nada? ¡Quizás me habría gustado
participar!
Y el compañero le contesta… - ¡es que todos los que
vienen, son profesionales!
¡manda cojones!. Él, que no tenía ni idea de Ovidi hace
unos años, ahora va de profesionales…¡Y estos son los que quieren cambiar el
mundo!.
¿Cómo me gustaría que se entendiera este escrito?.
Es la reflexión de un padre que se indigna por la
actitud de ciertas personas, que van por el mundo poniéndose medallas que otros
por su modestia y su manera de ser… no las necesitan.