jueves, 20 de noviembre de 2008

Pájaro.


-¡Mira lo que tengo!
En la mano tenia un pájaro pequeño y blanco, después preguntamos y resultó ser un mandarino, pájaro exótico de otras latitudes.
-¿De donde lo has sacado?
-Entró por la ventana, le di comida y se quedó en casa, más tarde marchó y pasado un rato volvió de nuevo, fue cuando lo cogí. ¿Si lo quieres, te lo puedes quedar?
-Bueno, déjamelo, traeré una jaula y le pondré comida.
Hace un año que está en el Centro de Día, concretamente en el almacén, le abrí la jaula y vuela a sus anchas también depone donde le apetece... aparentemente es feliz.


-Hoy ( como otros deciden por nosotros) ¡yo! Decidí abrir la ventana de par en par, afuera le esperaba la libertad.

-No sé por que me sorprendo, han pasado cuatro horas y el pájaro realiza sus habituales vuelos por el recinto, eso sí, sin acercarse a la ventana. Le pasa como a muchas personas, las utilizas, le das lo básico, algún capricho (un movil, por ejemplo) y se olvidan se acomodan y les coge un miedo espantoso a la Libertad.

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